Trabajar juntos por el ambiente

Por C. Enrique Macías C.

Satanizar la entrada de capital privado a la explotación y uso de los recursos naturales promueve una polarización que lo único que logra es que los recursos disponibles no sean aprovechados para el beneficio de la humanidad.

La Alternativa Solidaria entiende que la productividad y las ganancias privadas no están peleadas con la responsabilidad social, la generación de empleos y la construcción de crecimiento y bien común. Los políticos que legislen o trabajen en favor del medio ambiente no pueden, de manera irresponsable, apretar el cuello a las empresas en cumplimiento de legislación ambiental, aumentando los costos de operación y la complejidad de los procesos, porque al final los que acaban pagando no son ni los políticos ni los empresarios, sino los consumidores y los empleados de primera línea de dichas empresas.

La Alternativa Solidaria plantea que efectivamente debe existir regulación gubernamental para evitar abusos y marcar las líneas de a partir de qué punto es donde ya no se debería de permitir la sobre explotación de los recursos o la contaminación ambiental, y que también deben existir castigos a quienes deliberadamente dañen el ambiente y descuiden los recursos que son de todos. Los programas ambientales en las plataformas políticas deben estar siempre complementados con planes económicos y laborales que incentiven a las empresas a trabajar dentro de un marco de respeto y cuidado al medio ambiente.

Al igual que ocurre en los programas fiscales, mientras no haya incentivos reales para la promoción del cumplimiento, es muy probable que las empresas sigan buscando maneras de evadir sus responsabilidades y, por extensión, maneras de incumplir con la ley ambiental o fiscal. Esto significa que la implementación de nuevas y más severas multas que si bien puede que sean necesarias, el tipo coercitivo de la medida es tomado como un reto para los ingenieros y gerentes cuyos indicadores de desempeño y bonificaciones radican en generar procesos menos costosos para las empresas y algunas veces, sin importar nada más que la utilidad.

Un buen ejemplo es el programa de incentivos económicos de las empresas a participar en acuerdos ambientales voluntarios, publicado por el INECC en enero de 2013 [1]. En este mismo documento se enuncian los muchos beneficios que tienen las mismas empresas de adherirse a programas y regulaciones ambientales como el PNAA (Programa Nacional de Auditorías Ambientales), entre otros.

Aunado a esto, es fundamental que la alta dirección de las organizaciones esté consciente del beneficio que tiene que las organizaciones estén dentro no solo de las regulaciones legales vigentes, si no dentro de la percepción social de “ecológicamente responsable”. Hay veces que incluso los mismos consumidores marcan pautas de consumo y patrones de operación para las organizaciones.

Si el fin es que el medio ambiente sea preservado por las grandes organizaciones, las PyMES y la sociedad en general, las apuestas de los políticos y de las ONGs de antagonizar a las empresas, tasar sus productos y satanizar a sus directores lo único que lograrán es seguir lastimando al medio ambiente. Al ser el medio ambiente algo que debería interesarnos a todos, la Alternativa Solidaria propone que las estrategias sociales, económicas y políticas estén basadas en las mejores prácticas de cooperación y en conveniencia de todos; esto siempre dentro del marco de la ley.

Edición: Francisco Macías

Imagen: Latin American Post

[1] https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/113285/incentivos_aav.pdf

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