Cambiaron la hoz y el martillo por arcoíris y unicornios

Carlos Lorena (Opinión invitada)

Más que un Plan Nacional de Desarrollo parece un manifiesto Comunista-Socialista, pero incluso ideológicamente confuso, con tintes de la ya conocida lucha de clases (Internacional Socialista de Karl Marx). Pero enrarecido con un toque de lucha nacionalista o de “nacionalidades” en el país, enfrentando a los indigenistas con los españolistas o mestizos.

El chiste es que haya división y confrontación, parece que, buscando esta división interna, AMLO logre una polarización nacional. Casualmente él sube en popularidad cuando también sube la marea y el tono de división en el país. Su postura llevada a la práctica podría radicalizar al país en la lucha por la “soberanía” nacionalista en la que divide al “pueblo bueno” contra los “conservadores-neoliberales-fifís”. Este tipo de “lucha” no es nueva: corrientes filosóficas que se consolidaron en el siglo XX adoptan el mismo patrón nacionalista, incluso  con rasgos del Nacional Socialismo de Giovanni Gentile. Finalmente también está enraizado este socialismo engendrado en el principio de lucha y confrontación nacionalista. En la que no todos los miembros de la población y la sociedad son bienvenidos, como le pasó a los judíos en la Alemania Nazi (abreviación de Nacional Socialista).

Por tanto, es difícil leer qué tipo de Socialismo que adopta el nuevo régimen del Gobierno de México; y es igualmente difícil leer qué actitudes o decisiones tendrán hacía muchos temas: un día dicen una cosa, otro día dicen otra, un día un funcionario dice una cosa, al otro día otro lo desmiente, hay datos que publica oficialmente el gobierno, pero AMLO tiene otros datos… En fin la única constante es confrontar, o mejor dicho generar una lucha de… No sabemos exactamente qué, pues hay muchos frentes abiertos.

Ambos perfiles ideológicos abordados previamente, significan la pérdida de libertades del pueblo para alienarse a los objetivos del Estado. Sin duda, algunas personas de buena voluntad aceptaban estos términos como una forma de hacer trascender sus sacrificios a un bien “mayor”. Sin embargo, en ambos casos ha sido muy claro que las cúpulas del poder se comportan igual que los neoliberales: corruptos, sin escrúpulos, aprovechados, etc.

Algo preocupante del Plan de Desarrollo es que las personas esforzadas, que empujan al país, lo desarrollan y pagan sus impuestos (o al menos los que son empleadores o auto empleados, es decir, que no son obreros o campesinos), son ignorados o son parte de los “malos”.

Entonces si el PND no llama a la nación a ser esforzada, competitiva, pujante; la está llamando a ser dependiente de los subsidios, a estirar la mano para que papá gobierno les dé caridad, es decir, subordinarse al poder clientelista y populachero, conformarse con que “me den mi torta y mi refresco” y ya con eso.

Podemos decir que no estamos ante una comunicación o ideales a la que invitaban los famosos carteles de la URSS o del FASCISMO del siglo pasado; sino que nos enfrentamos a la comunicación y los carteles de la Izquierda trasnochada y triste del siglo XXI. Aquí unos ejemplos:

Con arcoíris y unicornios no obtendremos ni siquiera algunas de las ventajas técnicas y productivas a las que llegó, por ejemplo la URSS Comunista que exploró el espacio, generó avances en la ciencia, tenía una sociedad disciplinada… Ahora los ninis están molestos (pésimo servicio) porque no están recibiendo su dinero gratis a tiempo.

Es triste, pero la conclusión profética mesiánica contenida en el epílogo que vemos al final del PND, deja ver que es completamente ridículo y desconectado de la realidad. Creo que prefiero la hoz y el martillo que arcoiris y unicornios.

Algo que hace falta al PND, para entenderlo mejor, es un glosario, para entender qué quiere decir con respecto a conceptos clave como:

  • Neoliberalismo
  • Competencia
  • Soberanía
  • Derechos
  • Conservadores

Intenta definir la corrupción como:

“La corrupción es la forma más extrema de la privatización, es decir, la transferencia de bienes y recursos públicos a particulares”.

La corrupción no sólo es entre gobierno y particulares, tampoco comprende el término de privatización, es una palabra que sobra de forma absoluta. Forzada con calzador en este manifiesto comunista.

También, referente a corrupción, dice que

“…El Poder Ejecutivo federal pondrá en juego todas sus facultades legales a fin de asegurar que ningún servidor público pueda beneficiarse del cargo que ostente, sea del nivel que sea, salvo en lo que se refiere a la retribución legítima y razonable por su trabajo”.

¿Se puede leer entre líneas que podrían tener ingresos que sean legítimos, pero no necesariamente legales?

Además, referente a la corrupción afirma que:

“Tal es el propósito de tipificar la corrupción como delito grave, prohibir las adjudicaciones directas, establecer la obligatoriedad de las declaraciones patrimonial, fiscal y de intereses de todos los servidores públicos”.

Son obviedades que no se deberían mencionar, lo de las adjudicaciones directas debe ser una broma, ¿estará enterado de que ya están obligados los funcionarios públicos a realizar sus declaraciones patrimoniales?

“El aparato gubernamental, tal y como se recibió el 1 de diciembre de 2018, estaba plagado de instituciones redundantes, de duplicidad de funciones y de oficinas y partidas presupuestales sin propósito o resultados. En apego al marco legal, el gobierno federal eliminar los despachos inútiles, concentrar las funciones y tareas en las dependencias centralizadas y reorientar los presupuestos dispersos a los programas significativos y de alto impacto social y económico”. Es de criticar, que desaparezca Instituciones que impulsan el crecimiento y desarrollo como el CPT y el INADEM, para dar becas a los “ninis”.

En la página 16 menciona que,

“Explícitamente, el Poder Ejecutivo no intervendrá de manera alguna en las determinaciones del Legislativo ni del Judicial, respetar las atribuciones y jurisdicciones de las instancias estatales y municipales y respetar las decisiones de la Fiscalía General de la República”.

AMLO ya ha violado de todas las formas posibles este párrafo, queriendo aumentar los ministros de la corte, los súper delegados, los memorándums…

En el cambio de paradigma de la seguridad, en el punto dos, referente a garantizar el empleo, educación, salud y bienestar. Un tema toral, lo explica mencionando solo algunos programas, y diciendo que todo se arreglará como por arte de magia.

En la misma página 19 menciona sobre la crisis de valores, estoy de acuerdo que hay una crisis de valores, pero en el mismo párrafo atiza el fuego, del resentimiento social:

“Regeneración ética de las instituciones y de la sociedad. La crisis de valores y de convivencia que constituye uno de los componentes del estallido de violencia y criminalidad se origina, en buena medida, en el resentimiento social a causa de la pobreza, la marginación, la negación regular de derechos básicos y la falta de horizontes de realización.”

En las mañaneras hay ocasiones en que el presidente quiere idear este glosario, pero con pobres resultados, hay mucha confusión en la cabecita de algodón.

Algo que alerta es que no propone nada nuevo, innovador, de visión de futuro, todo es quejarse de administraciones anteriores y ensalzar otras administraciones (De Lázaro Cárdenas a López Portillo). Parece que quiere que regresemos en una mágica máquina del tiempo a la época que se emprende entre el cardenismo y el sexenio de Miguel de la Madrid, pero ¿para qué? ¿Para un dominio totalitario del Estado, a la época en que no había democracia?

A veces parece que incluso quiere regresar al Menso-lítico o Mesolítico, hace 10,000 años cuando en México ya había universidades e imprentas. O incluso 10,000 millones de años atrás, cuando América estaba colonizada por el hombre, pero en el resto del mundo apenas aparecían los primeros organismos unicelulares.

Es un indicador preocupante cuando el PND tiene un índice de tres cuartillas cuando la extensión total del documento es de 64 cuartillas, los temas torales del país en un plan nacional no pueden ser tan escuetos, tan solo aparece como menciones, las descripciones de algunos programas estratégicos no podrían siquiera catalogarse como un “hilo de tweeter” (ver construcción de caminos rurales o  el apartado de ciencia y tecnología). Además de la constante repetición de temas doctrinales o ideológicos (o sea no prácticos) y la famosa técnica de “copiar-pegar”. Hay párrafos copiados y otros solo “curados” regados en todo el documento.

Concuerdo con AMLO en que en los últimos 36 años han ocurrido situaciones desastrosas en parte provocadas por el “sistema neoliberal”, pero ¿por qué no están en la cárcel los culpables? También le reconozco que en principio, debe existir la sana separación entre el poder económico y político, es preocupante ver cómo el poder político está subordinado al poder económico, si un griego clásico viera la situación en la que vivimos, con una brutal subordinación del poder del estado y la ley al poder económico y del dinero, sin duda se reiría de nosotros. Sin embargo lo que propone AMLO no es un sano equilibrio, al contrario, puede ser todavía más peligroso, ya que no sugiere una división de ambos poderes, solo sugiere un cambio de subordinación. Donde el poder económico depende del estado con la estatización de industrias estratégicas. Esto es todavía más peligroso porque es más difícil de revertir.

Aquí cito un párrafo que huele a comunismo:

“El paradigma que estamos construyendo se basa en la convicción de que es más fuerte la generosidad que el egoísmo, más poderosa la empatía que el odio, más eficiente la colaboración que la competencia, más constructiva la libertad que la prohibición”.

Suena muy bonito, pero la única mención directa de la competencia o competitividad que incluye el PND tiene una acepción negativa.

Otro ejemplo en el párrafo siguiente dice:

“…no debe ser orientado a alcanzar a otros países, a multiplicar de manera irracional y acrítica la producción, la distribución y el consumo, a embellecer los indicadores y mucho menos a concentrar la riqueza en unas cuantas manos, sino al bienestar de la población”.

También suena bonito, pero significa que no importan los datos, los estándares, los indicadores, nos conformamos moralmente con que le estamos echando ganas y los “oprimidos tengan para un taco”.

La presentación desarrollada anteriormente no tiene por objetivo ser alarmista, sino presentar de manera clara y a todas luces algunos de los fragmentos más chocantes del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. La cuestión es que parece un conglomerado de buenas intenciones totalmente cargadas desde el punto de vista ideológico; pero no presenta un plan de trabajo real. Y ahí es donde la sociedad civil debe exigir al Gobierno Federal.

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