Por Gilberto Gómez González

24 de diciembre de 2018, 16:33 horas. La cuenta oficial de Twitter del presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos comparte que ha tenido conocimiento de un accidente de helicóptero, donde fallecieron la gobernadora de Puebla y el coordinador de una bancada del Senado de la República. El acontecimiento estremeció la vida política nacional, pues los difuntos habían sido férreos opositores del proyecto del Presidente de la República hasta el punto que éste declaró, cuando la fallecida gobernadora ganó las elecciones: “no voy a ir en estos días a Puebla por la situación que prevalece (…) Vamos a esperar. Vamos a esperar a ver qué pasa”[1].

Los momentos difíciles en la vida de una nación deben ser motivo de unidad entre el gobierno y los ciudadanos, con el firme objetivo de salir adelante. En esas situaciones, todos los miembros del país deben sentirse como uno, e incluso las normas prevén maneras de expresarlo. En el caso de México, la “Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales” prevé el izamiento de la bandera a media asta en señal de luto nacional (art. 18, fracción II), y la facultad del presidente de ordenar que se enarbole así en los casos que considere necesarios.

López Obrador decidió que no era prudente ni necesario demostrar el sentimiento de unidad por medio del luto nacional; lo cual, en conjunto con las extrañas circunstancias del accidente, dio lugar a críticas y cuestionamientos. ¿En verdad murieron los involucrados, o se escaparon? ¿Fue un accidente, o un magnicidio (como lo señaló, por “confusión”, el candidato perdedor de Morena a la gubernatura de Puebla[2])?

El clima de críticas y cuestionamientos cruzados se elevó al punto que el Presidente de la República decidió mantener su postura de no asistir a Puebla ni siquiera al sepelio de los actores políticos fallecidos, argumentando que “había un ambiente mezquino” causado por “los conservadores de siempre (…) neofacistas mezquinos”[3]. Estas peyorativas referencias han sido usadas continuamente por el nuevo gobierno federal; por ejemplo, cuando se anunció el “gasolinazo” del nuevo gobierno obradorista, los opositores simplemente fueron denostados como “prensa fifí y conservadores”[4].

No quiero incitar el “sospechosismo” –utilizado como arma política por la izquierda en México desde hace más de una década– porque no es el punto; aunque surgen dudas razonables en el fallecimiento de los Moreno Valle y en el desabasto de gasolinas que vivimos en días recientes en los Estados gobernados por la oposición. Lo que quiero denotar es que es esa misma izquierda la que hoy por hoy antagoniza a sus opositores y postula la polarización política como un mecanismo de propaganda a su favor, incitando la rabia y el odio entre grupos… Componentes clásicos del pensamiento marxista-leninista.

Un ejemplo claro de la polarización es el artículo “Grupos de derecha, e incluso de ultraderecha, acosan mucho más a AMLO que los “neofascistas””, escrito por Ivonne Ojeda de la Torre y publicado en Sin Embargo[5]. La nota es un ejercicio periodístico claramente basado en una investigación seria, que siempre es muy aplaudida en tiempos de fake news. Aun así, resulta triste notar que, como parte de esta información cuidadosamente seleccionada, se enmarca nuevamente el mensaje de “ellos” (los malos) contra “el gobierno” (los buenos). Los conservadores retrógradas, contra los liberales de avanzada. La derecha terrible, violenta y nazista; contra el comunitarismo bueno y de izquierda. Los antiderechos, contra los progresistas.

En resumen, el artículo parece que es una muestra más de agenda Obradorista en los medios de comunicación, que un ejercicio verdaderamente objetivo y neutro. Y el problema de fondo no es que haya gente haciendo campaña (aun terminadas las elecciones) a favor del candidato ganador, sino que esa tarea siga teniendo como base la confrontación malintencionada de posturas que daña continuamente al país.

Como tantas otras plumas han escrito, el presidente debe entender que lo es de todos los mexicanos, no sólo de los que piensan como él; y su séquito de seguidores también debe entender que, para que nos vaya bien a todos, necesitamos estar unidos. Las divisiones sólo conllevan a guerras intestinas que dañan al país, donde los únicos ganadores son los miserables intereses personales. Siempre resulta triste pensar que, en los tiempos de crisis, México se ha distinguido porque los actores políticos se aprovechan del pueblo, y la nación no sale avante con unidad y sentido de pertenencia, sino que las heridas permean de generación en generación.

Esperemos que las posiciones oficialistas sean sólo un error y que se corrija cuanto antes… Porque sería terrible que quisieran crear guerra y conflicto a propósito.


[1] https://aristeguinoticias.com/1012/mexico/amlo-no-visitara-puebla-proximamente-no-seria-prudente-dice/

[2] https://vanguardia.com.mx/articulo/no-es-la-primera-vez-que-pasa-un-magnicidio-miguel-barbosa-por-la-muerte-de-martha-erika

[3] https://www.sinembargo.mx/26-12-2018/3515351

[4] https://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/con-inflacion-gasolina-podria-aumentar-40-centavos-por-ano-amlo

[5] https://www.sinembargo.mx/30-12-2018/3515472