México es una república democrática y federal (o al menos eso dice la Constitución). Sin embargo, para todos es claro que esto no se cumple en la realidad: se habla continuamente de fraudes electorales y en el gobierno se vive un claro centralismo (desde los jueces hasta los gobernadores). ¿Qué se puede hacer para enfrentar esta problemática tan compleja? En opinión de quien escribe, parte de la respuesta parece que debe pasar por la institucionalización nacional.

De inicio, conseguir que cada día las instituciones sean más fuertes, basadas en un sólido Estado de derecho. En efecto, si conseguimos que los actores políticos respeten las leyes que los limitan, si luchamos de manera congruente contra la corrupción que afecta nuestra vida nacional, fortaleceremos seriamente nuestra democracia. ¿Qué habría sucedido si en 2006, 2009, 2012 y 2015 el Instituto Federal (ahora nacional) Electoral hubiera sido capaz de demostrar un proceso de elección impoluto? Las protestas seguro no habrían desaparecido, pero ciertamente la confianza general se habría fortalecido.

Naturalmente, este proceso de fortalecimiento de las instituciones debe ser nacional, de manera que las personas que viven en todas las ciudades del país se involucren en los temas de la cosa pública. Desde Tomatlán, Jalisco hasta El Moquetito, Tamaulipas, se debe conseguir que todos los ciudadanos participen con su voto, además de dar seguimiento a los resultados electorales y las gestiones gubernamentales. Se debe consolidar un entramado de asociaciones civiles repartidas a lo largo del país que demuestren a los políticos que ni siquiera en el rancho más pequeño de la República Mexicana puede violentarse la vida social.

La institucionalización nacional parece un sueño difícilmente alcanzable en un país de 120 millones de habitantes, con altos índices de pobreza y delincuencia. Pero, tal vez, sea ésta la solución a los problemas más inmediatos que percibimos. Está claro que la situación no es alentadora, pero tenemos que salir del hoyo.

J. Francisco Macías C.

(Edición: Frida F. Ahumada L.)