En este espacio se ha hecho continuo énfasis en la relevancia de los principios doctrinales de los partidos políticos, pues éstos son los que deberían dar cohesión a la colectividad. Estos principios deberían ser la base de todos los planteamientos de las plataformas electorales, el fundamento del idealismo hacia la consecución del proyecto de nación para México.

En 2018 claramente se existen tres fuerzas políticas —aunque aglutinen, en formato de coaliciones a diversos grupos—: el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el Partido Acción Nacional (PAN), y el Partido Revolucionario Institucional (PRI). La pregunta sería, ¿qué postulan las declaraciones de principios de estos partidos, mientras se deja de lado (por ahora) su práctica e historia?

MORENA

La declaración de principios de Morena (1) es reciente y corta en relación con las demás (sólo 6 hojas), y comienza estableciendo un contexto sombrío: “la vida política e institucional está marcada por la corrupción, la simulación y el autoritarismo”, “Este régimen de opresión, corrupción y privilegios es un verdadero Estado mafioso construido por la minoría que concentra el poder económico y político en México”. Más tarde, presenta al partido como la forma de solucionar el problema, pues éste “surgió con el propósito de acabar con este sistema de oprobio, con la convicción de que sólo el pueblo puede salvar al pueblo y que sólo el pueblo organizado puede salvar a la nación”. Finalmente, presenta 10 puntos que regirían el actuar de los miembros del partido, que en esencia se refieren a la pluralidad y las luchas sociales.

Resulta preocupante que este texto sea un código de conducta y un reclamo contra la situación actual en lugar de una verdadera condensación de los acuerdos fundamentales de un partido. En esencia, lo que debería buscar este documento es ser la lista de entendimientos fundamentales que permitirían a los ciudadanos comprender la orientación del grupo político. Sin embargo, en este caso, pareciera que en su afán de ser demasiado plural para representar a las minorías oprimidas, la declaración deja de tener cohesión interna. Difícilmente este documento podrá ser usado como base por un funcionario público para estructurar un plan de gobierno.

PAN

Por su parte, el PAN expone sus principios divididos en 13 rubros: (i) persona y libertad; (ii) política y responsabilidad social; (iii) familia; (iv) cultura y educación; (v) nación y mundialización; (vi) desarrollo humano sustentable; (vii) humanismo económico; (viiii) trabajo; (ix) medio ambiente; (x) ciencia e innovación tecnológica; (xi) humanismo bioético; (xii) campo y ciudad; y (xiii) municipio y sistema federal.

El centro de este documento no es exponer un contexto o dar una solución, sino que cada una de las secciones está desarrollada explicando qué entiende el partido por cada concepto; lo cual debería servir como lineamiento para el actuar político. En este orden de ideas, sin tomar en cuenta el contenido doctrinal, simplemente al partir de su estructura, es claro que el documento es adecuado para la función de gobierno y para permitir a los ciudadanos identificarse o no con él.

PRI

Finalmente, el documento con las bases del PRI (3) es menos estructurado y más largo. Comienza exponiendo diversos temas y conceptos en diversas secciones (desde antecedentes e orientación ideológica) y cuando finalmente llega a la declaración de principios (a la mitad del texto), los divide en 42 puntos cortos que tratan todos los temas: desde la ciudadanía hasta la igualdad de género. Curiosamente, a diferencia de los anteriores, concluye con artículos transitorios ordenando la publicación del documento.

Una problemática fundamental de esta declaración es que, a pesar que gira alrededor del concepto de “revolucionario”, no es totalmente clara al respecto. En efecto, aunque define la revolución como “transformación vigorosa, como proceso de transformación intenso, que tiene su origen en la capacidad de innovación de la ciudadanía expresada en la tecnología, la integración social, la producción económica, la cultura y la vida política”, no es explícito en cuanto al resultado de esta supuesta transformación perpetua. Esto significa que es completamente maleable, de principios líquidos, pues cada generación de priístas debe “interpretar el legado revolucionario y traducir las demandas y anhelos de la sociedad en plataforma política”.

Conclusiones

Si se toma en cuenta lo antes expuesto sobre los principios de cada partido, a los ciudadanos nos corresponde cuestionar a los representantes de cada plataforma. ¿En verdad los líderes de Morena viven conforme al código de conducta que pregonan? ¿Los gobiernos panistas han sabido entender y aplicar los principios que se autoimpusieron? ¿El PRI ha sido verdaderamente revolucionario o simplemente se ha movido con la marea política de cada elección? Estas reflexiones son las que nos llevarán a entender las entrañas de cada partido, a fin de exigir el México que queremos.

J. Francisco Macías C.

(Edición: Frida F. Ahumada L.)

(1) http://lopezobrador.org.mx/wp-content/uploads/2013/02/Declaracion-de-Principios-MORENA.pdf

(2) https://www.pan.org.mx/wp-content/uploads/2013/04/Principios-de-doctrina-2002.pdf

(3) http://pri.org.mx/SomosPRI/Documentos/DeclaraciondePrincipios2017.pdf

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