José Antonio Meade Kuribreña es claramente un perfil atractivo en la política mexicana. Con un currículum plagado de actividades académicas y prestación de servicios en el sector público (1), contrasta con la clase política tradicional y además habla de una persona preparada. Tal vez ya no se trata de atractivo mediático, sino de capacidad… O a eso parece que se está apostando.

Claramente, también existe gente que lo califica como un simple instrumento del sistema político mexicano para perpetuar la corrupción y el saqueo. Como escribió el colérico John M. Ackerman (2): “El secretario de Hacienda encarna mejor que cualquier otro aspirante la continuidad del sistema PRIANista de corrupción, desigualdad y saqueo”; “Lo que más caracteriza a Meade es su fiel servilismo hacia el dinero y el poder. Los bancos y la impunidad son sus negocios favoritos”. Esta visión del ex secretario de hacienda carece de objetividad, pero sí es representativa de una gran parte de la población.

El propósito de este texto no es repetir el contenido de cientos de columnas que se han escrito desde que Meade fue destapado como precandidato de la coalición Todos por México —que primero se intentó llamar Meade Ciudadano por México (3), aunque el INE no lo permitió—. Al contrario, lo que se busca en este espacio es presentar una visión fresca de esta candidatura.

Como se señaló anteriormente, el Sr. Meade tiene fortalezas —su perfil independiente y académico— y debilidades —la historia y estructura detrás, las cuales incluyen personalidades acusadas de corrupción, como su secretario de acción electoral, Rubén Moreira (4)—. El tema relevante es ¿qué haríamos si ganara?

En realidad, dada la construcción de partido que lo está patrocinando, quiera o no, es el candidato de la continuidad de los planes de Peña Nieto. Y efectivamente, esta herencia obliga a que los ciudadanos pongan especial atención en tres temas torales del desarrollo nacional: (i) la implementación del sistema nacional anticorrupción, lo cual implica trabajar de cerca con el legislativo para llegar a acuerdos relevantes y además auditar la cuestionada gestión del presidente Enrique Peña Nieto; (ii) el saneamiento de la economía nacional, que va de la mano con las reformas estructurales y una necesaria reestructura fiscal; y (iii) el combate a la delincuencia que tanto daño hace a las familias mexicanas.

Para todos es evidente que la gestión del presidente actual deja muchas tareas pendientes en estos rubros. ¿La continuidad que representa Meade significa dejarlos como están, o cumplir las promesas que se van arrastrando desde el 2012?

J. Francisco Macías C.
(Edición: Frida F. Ahumada L)

Referencias

(1) http://www.unioncdmx.mx/articulo/2017/11/27/gente/jose-antonio-meade-biografia-y-trayectoria-academica & https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/10434/Jose%20Antonio%20Meade%20kuribrena

(2) http://www.proceso.com.mx/509671/meade-chapulin-encubridor

(3) http://www.huffingtonpost.com.mx/2017/12/15/formalizan-pri-pvem-y-nueva-alianza-coalicion-meade-ciudadano-por-mexico_a_23308758/

(4) http://www.proceso.com.mx/516143/pese-acusaciones-de-desvios-ruben-moreira-es-el-nuevo-secretario-de-accion-electoral-del-pri