“El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres”. Platón

Cada vez que escuchamos la palabra política pareciera que junto con ella van insertas las palabras corrupción, injusticia e impunidad. Los noticieros, críticos, profesores, amigos y compañeros de trabajo frecuentemente concluyen diciendo que es una tarea sucia, o algo que al practicarlo te puede corromper. Desde hace tiempo existe la costumbre de hablar mal de los gobernantes, así como de quejarse siempre que las cosas no van del todo bien; y se critica con toda razón, cada que nos enteramos que cierto gobernador desvió millones de pesos y está prófugo de la justicia, o que funcionarios confabulan para ofrecer servicios de menor calidad (o a veces innecesarios) con un costo mucho mayor, o cuando nos damos cuenta de la nula preparación que tienen tantos servidores públicos ocupando puestos donde es imprescindible contar con las suficientes herramientas para ejercerlos.

En México hemos sufrido muchos indignantes abusos de la clase política, desde el caso de funcionarios que suministraron agua destilada en lugar de quimioterapias a niños con cáncer(1), o el presidente municipal que admitió que sí había robado… pero poquito(2). De igual manera, hemos sido testigos de otros actos que parecieran más comunes: la compra de votos con despensas, el olvido de delitos para los amigos de los funcionarios públicos, o inclusive la gran cantidad de propiedades de dudosa procedencia y no declaradas de los políticos. Lo anterior, sólo causa que perdamos la esperanza en la política y que se difumine el rumbo de su verdadero significado, teniendo como consecuencia el desentendimiento casi total de la cosa pública. Ejemplo de esto, es el resultado que arrojó la encuesta nacional de Valores en Juventud de 2012 elaborada por el Instituto Mexicano de la Juventud, donde sólo el 9% de los jóvenes encuestados manifestaron tener cierto interés por la política:

“Esta apatía ha sido atribuida, en primer lugar, a que actualmente los jóvenes no han recibido la adecuada alfabetización cívica que les provea los elementos de conocimiento necesarios para el completo ejercicio de su ciudadanía.

En segundo lugar, que los jóvenes no ven a las acciones políticas como una alternativa efectiva para la solución de sus problemas; mucho de ello tiene que ver con el hecho de que en los últimos años se ha privilegiado al voto como el medio de participación por excelencia, poniendo a la sombra otros medios de participación existentes.”(3)

Actualmente, México cuenta con la mayor población de jóvenes en la historia(4), quienes también se encuentran mejor preparados académicamente. ¿En verdad se aprecian los frutos de esta preparación? ¿Existe el suficiente número de ellos involucrándose en las decisiones de nuestro país? ¿Realmente están colaborando en la necesaria transformación del sistema político?

La indignación prende, sin embargo, no construye. Es bueno criticar, pero es necesario a la par de esto proponer. Dicen que cada país tiene el gobierno que merece, una sociedad en la que sus miembros se desentienden de las decisiones de sus gobernantes está condenada a la ruina. En efecto, cada servidor público nace de la sociedad misma; y esto no es un hecho aislado, en consecuencia, la política es tarea de todos y corresponde a cada uno de nosotros dignificar su ejercicio.

Si cada cual tuviese presente el verdadero significado de lo que es política, vería como un deber el participar en ella de manera activa, y es que ésta se trata de la mejor herramienta para alcanzar el Bien Común, es buscar que todo aspecto social se pueda vivir en plenitud, construir el mayor bien posible para todos los hombres y mujeres. Existen variadas formas de involucramos activamente en esta tarea, ya sea por medio de asociaciones civiles, grupos o partidos políticos, movimientos estudiantiles o como líderes de opinión, cada quien puede trabajar por un entorno social más beneficioso desde lo que más le gusta.

Por otra parte, es imprescindible que el gobierno se involucre de manera más activa y eficaz en el establecimiento de políticas públicas o mecanismos que promuevan la participación ciudadana, pero sobre todo la participación de los jóvenes en la política, quienes con su característica creatividad y energía pueden aportar nuevas soluciones a los problemas sociales que aquejan a nuestro país hoy en día. Resulta imperativo que aceptemos la responsabilidad de crear una nueva cultura política, al servicio de los demás y que las nuevas generaciones de funcionarios públicos se encuentren mejor preparados para el papel que van a desempeñar.

No se trata de servirse del poder, sino de a través de él servir a la gente.

Carmen Padilla Palomino

(Edición: J. Francisco Macías Calleja)

1. http://eleconomista.com.mx/sociedad/2017/01/17/duarte-cambio-quimioterapias-ninos-agua

2. http://archivo.eluniversal.com.mx/estados/2014/candidato-en-nayarit-admite-que-robo-39nomas-una-rasuradita-39-1015797.html

3. https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/7/3221/19.pdf

4. http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/habitantes.aspx?tema=P