Empezar. Renunciar. Ganar. Perder. Emprender. Conformarse. Soñar. Atreverse. Trabajar. Estudiar. Viajar. Esperar. Mañana. Hoy. Querer. Perdonar. Poder. Aceptar. Delegar. Tarde. Demasiado. Ahora. Nunca. Deber.

Porque de pequeño soñaste que cuando fueras “grande” tendrías la vida de tus sueños

Palabras, palabras, palabras que rebotan en nuestras cabezas, esperando a que sucedan, pero esperando, como siempre, como si esperar fuera suficiente, porque claro: “hay que esperar a que las oportunidades lleguen.” ¿Será?

Sí, de seguro en unos cuantos años, cuando termines de estudiar o tal vez cuando te den el carro que te prometieron o cuando tengas “la edad para madurar”, tal vez en ese momento llegue aquella oportunidad que tanto has soñado y por fin seas feliz, porque las oportunidades llegan ¿cierto?

Porque de pequeño soñaste que cuando fueras “grande” tendrías la vida de tus sueños, sin embargo, los años pasan y no te das cuenta que ya eres grande, que ya es el momento en que lo que deseas depende de lo que hagas y no del tiempo ni de la suerte. Que tu felicidad no va a caer del cielo, que tu felicidad no va a llegar porque los años pasen o porque suceda tal o cual cosa.

Abre los ojos. Piensa. Piénsalo dos veces. ¿La felicidad está en ganar un sueldo? ¿En graduarte? ¿En casarte? ¿Dónde chingados está? Porque si tuviera la “clave” para ser feliz, te la daría. Pero no la hay, ¿sabes qué sí hay?  Hay un presente, un momento y ahí estás tú, con tus capacidades y habilidades. ¿No estas conforme? Actúa ¿No estás de acuerdo con algo? Dilo ¿Le tienes rencor a alguien? Perdona ¿Quieres dinero? Trabaja, pero en algo que te haga feliz.

Recuerda, el dinero es un medio, no un fin. Si vas a dedicar la mayor parte de tu tiempo en el trabajo, que sea uno que te haga mejor persona contigo y con los demás, no vale la pena pasar los días quejándote de tu jefe, porque no te gusta la ubicación o porque no te caen bien tus compañeros de trabajo. Hay de dos, cambias tú o cámbiate de trabajo.

Hay tiempo y mucho, pero si no lo aprovechamos se nos pasará de largo, y con los años, la vida. No dejemos que se nos vayan los días sin vivirlos, no dejemos que los “hubiera” nos alcancen, no dejemos el hoy para el mañana, no dejemos que los problemas sobrepasen las alegrías, no dejemos de dar amor, no dejemos de buscar la felicidad, pero sobre todo, no dejemos de actuar por conseguirla y por compartirla. Porque ¿qué chiste tiene ser feliz si no se comparte?

…y si no es hoy ¿cuando?

Lourdes Escaf Padilla

(Edición: André Alba)