La participación democrática tiene que ser plenamente reflexiva, comenzando por un estudio serio de las propuestas de gobierno que tiene cada partido o –en el caso de los independientes– cada persona. Este plan de gobierno o proyecto de trabajo tiene una relación directa con la ideología que se mantiene, es decir, no puede esperarse un partido, movimiento o candidato de izquierdas promoviendo política económica capitalista; igual que no puede entenderse un partido de derechas promoviendo un sistema colectivista del tipo cubano. Esto tiene que ver fundamentalmente con la integridad de los partidos y el respeto que le tengan a su propia identidad.

El sistema político mexicano se distingue por estar haberse fundado alrededor de un partido único (a pesar que haya cambiado su nombre a lo largo de la historia). Sin embargo, para poder servir como elemento de cohesión del poder, tuvo que ser, desde su fundación, laxo en cuanto a declaraciones de principios y compromisos. Esto se encuentra establecido en el primer artículo de sus estatutos, donde se establece como popular, democrático, progresista, incluyente, “comprometido con las causas de la sociedad; los superiores intereses de la Nación; los principios de la Revolución Mexicana y sus contenidos ideológicos plasmados en la Constitución.” (1)

[…] han surgido recientemente dos figuras que se aprovechan del hartazgo de los políticos para llegar a la gente: los partidos que se llaman “ciudadanos” […] y los candidatos independientes.

Por otro lado, los partidos surgidos con posterioridad tienen una declaración clara de sus líneas rectoras, ya sea el humanismo (artículo 1° de los Estatutos del PAN (2) y su proyección de principios (3)) o el colectivismo (artículos 5° y 6° de los Estatutos del PT (4)). Estos partidos, surgidos en un momento concreto de la historia de México, no pueden ser entendidos fuera de esas declaraciones de valores que hicieron, de esas ideas base que promueven y defienden, pues si actuaran fuera de esto sería una traición a sí mismos, a su identidad. Es por esto que resulta completamente indignante leer de la alianza electoral del PAN con el PT (entre otros) en Puebla (5), pues sus visiones de la realidad son completamente contrarias o incompatibles:

El PT considera, según sus estatutos, a la “línea de masas, como la línea fundamental para todo trabajo”. ¿Cómo explicará ahora el PAN en Puebla que cree en la dignidad individual de cada ser humano y en la libertad de afiliación política? El PT confiesa en es documentos oficiales que “nuestro modelo de funcionamiento es la democracia centralizada”. ¿Cómo explicará el PAN ahora en Puebla que justo eso atenta contra el principio de ordenación social en el que siempre ha confiado, la subsidiariedad, donde el gobierno central no debe suplantar ni realizar las tareas del estatal y menos del municipal? (6)

En el contexto de partidos que ignoran sus propios valores e ideales, han surgido recientemente dos figuras que se aprovechan del hartazgo de los políticos para llegar a la gente: los partidos que se llaman “ciudadanos” (lo cual es redundante, pues todos los partidos son ciudadanos) y los candidatos independientes.

Estas plataformas emulan la ambigüedad del PRI, pues sus ideas rectoras usualmente son sólo el buen gobierno y el servicio a los ciudadanos. El punto aquí es que estos valores no deberían ser exclusivos de uno u otro partido político, sino ser consustanciales del actuar gubernamental, sea el que fuere el partido al mando.

La única diferencia entre ellos debería ser el plan de gobierno que se va a llevar a cabo, no la ineficiencia o eficiencia.

En este sentido, todos los partidos tendrían que hacer una declaración firme de valores ante sí mismos y los ciudadanos a secas. Este es un requisito sine qua non para pasar del caudillismo a una democracia de personas, de una partidocracia a una democracia de ideas, de una democracia infantil a una madura, de una democracia de paradigmas e ideologías a una verdadera democracia de bien común.

José Francisco Macías Calleja

(Edición: Arpad Alejandro Jaime Orozco)

(Imagen recuperada de: CentroPúblico.com.mx)

(1) Partido Revolucionario Institucional. Estatutos. México, 2014. http://pri.org.mx/JuntosHacemosMas/Documentos/Estatutos2014.pdf Fecha de consulta: 21 de abril de 2016.

(2) Partido Acción Nacional. Estatutos. México, 2016. https://www.pan.org.mx/wp-content/uploads/downloads/2016/04/ESTATUTOS-GENERALES-XVIII-ASAMBLEA-NACIONAL-EXTRAORDINARIA.pdf Fecha de consulta: 21 de abril de 2016.

(3) Partido Acción Nacional. Proyección de principios de doctrina. México, 2002. https://www.pan.org.mx/wp-content/uploads/2013/04/Principios-de-doctrina-2002.pdf Fecha de consulta: 21 de abril de 2016.

(4) Instituto Nacional Electoral. Estatutos del Partido del Trabajo. México, 2008. http://www2.ine.mx/docs/IFE-v2/DEPPP/DEPPP-DocumentosBasicos/DEPPP-DocumentosBasicos-pdfs/PT/ESTATUTO-PT.pdf Fecha de consulta: 21 de abril de 2016.

(5) Excelsior. Registran 5 partidos en Puebla megacoalición. México, 2016. http://www.excelsior.com.mx/nacional/2016/02/24/1077059 Fecha de consulta: 21 de abril de 2016.

(6) Reforma. De Huejotzingo a la vergüenza. Germán Martínez Cázares. México, 2016. http://www.reforma.com/aplicacioneslibre/editoriales/editorial.aspx?id=83286&md5=e0b05529be63147b5883ff9ddbcf94d1&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe&lcmd5=e82591af7aab9f7c931470906a68d47c Fecha de consulta: 21 de abril de 2016.

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