Nuestra identidad nacional se ha ido forjando a través de las acciones y acontecimientos históricos hasta convertirse en lo que hoy conocemos como México. Pero aquello que nos identifica como mexicanos se ha visto vulnerado día con día con sucesos que modifican esta percepción. Desde el acercamiento hacia un funcionario al cual se le solicita un “favor personal”, hasta el agente de movilidad quien exige un “incentivo económico” para evitar sancionarnos.

Son las acciones negativas las que prevalecen en nuestro ser como mexicanos. Y aunque pudiéramos erradicar gran parte de estas actitudes, la inmoralidad no dejaría de existir, pues la lucha entre el bien y el mal es una contienda interminable en la cual prevalece a veces uno y a veces otro.

El sentido patriótico […] busca una mejora colectiva en donde ganan todos aquellos que se hagan llamar mexicanos.

Sin embargo, nos han dicho que sintamos ¡orgullo de ser mexicanos! y que, como ciudadanos, contamos con un deber ético y moral de mejorar nuestro país para que puedan desarrollarse plenamente las siguientes generaciones. Desde esta premisa, y tomando en cuenta los numerosos sucesos que han manchado la identidad de la nación, nos encontramos a una distancia abismal hasta que sea posible ver cumplido ese ideal.

Esta percepción en donde las acciones “buenas” de las personas pueden cambiar el rumbo de un país, se ha utilizado un sinfín de veces hasta su desgaste. Erróneamente hemos creído que el verdadero significado de un ciudadano de bien es aquel que tiene valores, y no se conforma con la situación en que vive. Si bien éste es un ideal de grandeza que busca la justicia en su plenitud, es imposible que día con día la lucha entre el bien y el mal dé como resultado una utopía social en donde todos los individuos sean buenos por el hecho de realizar acciones repetidamente “buenas”. No se trata de desacreditar que buenos ciudadanos no puedan alcanzar una mejora para el país, sino que, a través de un sentido patriótico, junto con una acción ciudadana correctamente encaminada; se puede lograr una sinergia que cambie el rumbo del país a través de un camino más eficiente.

El sentido patriótico va configurado como un sentimiento incondicional de aceptación y defensa de nuestro país, busca una mejora colectiva en donde ganan todos aquellos que se hagan llamar mexicanos.

Si queremos lograr una mejora trascendente y eficiente como nación, necesitamos una participación no sólo de un ciudadano de bien, sino trabajar en conjunto con un sentido patriótico que enaltezca nuestra identidad tricolor.

Miguel A. Soriano Morales

(Imagen recuperada de: MéxicoXport.com)