¡Que muera el patriotismo! ¡Que no existan divisiones y se extinga la fraternidad! ¡Que los países dejen de existir y las fronteras no delimiten naciones!

Estos son pensamientos socialmente proliferados que buscan igualdad y unidad multicultural. Sin embargo hemos dejado a un lado la verdadera esencia del patriotismo, e inclusive se ha confundido con el nacionalismo.

Sabemos lo que somos, de dónde venimos y los eventos históricos que eventualmente nos definen como mexicanos.

Con lo antes mencionado no pretendo desvirtuar corrientes de pensamiento, sino concientizar a la comunidad en que el patriotismo no es sólo un estandarte que se carga con orgullo y se defiende en la política, que va más a allá de un sentimiento inculcado en la educación básica y con los años adquiridos se aborrece al encarar nuestra realidad como nación. Más bien, como ciudadanos sabemos que nuestro país se encuentra rodeado de innumerables injusticias y nuestro deber como comunidad es procurar que la justicia y el bien para los mexicanos sean la prioridad en el bienestar.

Ahora bien, en primer lugar ¿qué es el patriotismo? La doctrina lo define como un valor, sin embargo también “se concreta en una especie de sentimiento afectivo respecto al espacio geográfico que nos vio nacer, y que se corresponde con la posesión de cierta ciudadanía” (Blanco Ande, 1992). Además, busca un sentido de aceptación y respeto con la historia de nuestra nación, es decir, sabemos lo que somos, de dónde venimos y los eventos históricos que eventualmente nos definen como mexicanos. Errores o aciertos, las decisiones tomadas frente a distintas situaciones marcan el rumbo que el país sigue, y en ningún momento le damos la espalda a la nación por dichas decisiones.

En cambio el nacionalismo se desprende por completo de ese valor, es una concepción ideológica que establece una razón supranacional, es decir, se sitúa en una definición más allá de lo que es la real capacidad nacional. Busca que el país accione un principio de potencia sobre ideales, pues la nación se considera como un ente capaz de lograr una posición más importante en la comunidad internacional.

Si bien el nacionalismo contempla el fin determinado que puede lograr un estado, lo cierto es que el patriotismo parte del sentimiento individual, del valor y la aceptación por parte de cada individuo que lo vincula con su país natal, pues se apega más a un sentimiento de amor por la nación.

Es necesario que cada individuo que forma parte de esta comunidad mexicana encuentre ese sentimiento por nuestra nación, y que quizá, si empezamos por tomar en cuenta que el patriotismo es un valor de importancia y más allá de la figura institucional del nacionalismo, con el tiempo podamos avanzar a una sociedad mexicana más justa.

En ningún momento se busca desvirtuar el nacionalismo con el patriotismo, si no realizar una importante diferencia entre uno y otro, pues uno es utilizado dentro de un marco en algunos casos sociopolíticos; en cambio el otro parte esencialmente de un sentimiento enlazado con el lugar de origen, no sólo por su afinidad geográfica sino por sus costumbres, historia y cultura.

Miguel Ángel Soriano Morales

(Edición: Frida Fernanda Ahumada Loza)

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