José Soto Galindo, editor de “El Economista” en línea, publicó el pasado 20 de febrero un pequeño —pero muy completo— estudio sobre la política de videos implementada por Arne aus den Ruthen, city manager de la Delegación Miguel Hidalgo de la capital del país. En su escrito, el columnista establece claramente la ilegalidad de exhibir a los infractores en las redes sociales, que se erigen en “una suerte de tribunal moral que dicta sentencia contra el infractor. Esta sentencia (…) se forma exclusivamente de insultos, descalificaciones y, en ocasiones, amenazas.”(1).

La comunidad debe cooperar para salir adelante, y que el escarnio de las redes sociales es inútil para construir una sociedad madura.

Agregando a la argumentación del Sr. Soto, cabe agregar que estos hechos no son exclusivos ni de las autoridades ni de la capital. Cada vez son más comunes los videos de la ciudad de Guadalajara que exhiben a los policías o agentes de tránsito corruptos, al igual que ciudadanos que rompen la ley. Estas redes se han ido degenerando, convirtiéndose cada vez más claramente en un coliseo de odio, un método de confrontación irresponsable e irreal donde la más alta autoridad moral es aquel que no ha sido evidenciado, una forma de venganza contra los representantes de los gobiernos que han defraudado a la ciudadanía. Es dramático como las redes son ahora, más que un “espacio de convivencia virtual”, una plataforma de ataque a quien no cumpla con lo “socialmente aceptable” —sin que esto tenga relación con el bien objetivo—.

Juzgar con este procedimiento ha sido para muchos la prueba del regreso del poder a la ciudadanía, partiendo de un entendimiento totalmente erróneo de lo que significa vivir en una democracia. En efecto, esta forma de gobierno no significa simplemente atacar a la autoridad a la mínima provocación, exacerbando la transparencia hasta el ridículo y viendo en el prójimo un enemigo en lugar de un hermano.

Debe entenderse que la comunidad debe cooperar para salir adelante, y que el escarnio de las redes sociales es inútil para construir una sociedad madura. Si bien puede ser mediáticamente más efectivo grabar a un policía dando mordida o más simpático realizar un video blog burlándose del presidente, es infinitamente más provechoso realizar una crítica profesional a las finanzas del Estado según lo reportado por la Auditoría Superior de la Federación. Es distinto castigar de forma ilegal y desproporcionada a las autoridades a establecer una propuesta seria de ley —como la llamada “3 de 3”— para mejorar las cosas.

El problema es que subir un video a las redes sociales no requiere más que grabarlo y presentarlo, mientras que cualquier otra acción requiere trabajo mental, ejercicio crítico. En otras palabras: es necesario un verdadero compromiso por la democracia —más aún, por México— para sobrepasar la infantil y poco provechosa “democracia a la ofensiva”.

José Francisco Macías Calleja

(Edición: Gerardo León Sánchez)

(Imagen de: Wikihow)

(1) El Economista. City Manager de la Miguel Hidalgo vs. Autodeterminación Informativa. México, 2016. http://eleconomista.com.mx/economicon/2016/02/20/city-manager-miguel-hidalgo-vs-autodeterminacion-informativa Fecha de consulta: 22 de febrero de 2016.