Un triste fenómeno se extiende en los salones de clases: los jóvenes no reconocen interés alguno por las materias. Pasados los exámenes borran casi instantáneamente lo memorizado (no lo aprendido, pues lo aprendido permanece) y dedican sus horas a actividades que los entretengan, mas no que los formen. No debería sorprendernos que entre los conocimientos destinados al olvido se encuentren grandes pasajes de nuestra historia; y entre esos pasajes, el origen mismo de nuestra bandera, el emblema por excelencia de la identidad nacional.

La historia de México, retratada sutilmente en su bandera, debe aprenderse y amarse.

En este día nacional de la bandera, si bien nos es moralmente obligatorio prestar más atención a los distintos elementos que la conforman así como sus significados; confío en que las reflexiones de esta festividad nos orientarán a descubrir nuestra propia naturaleza de mexicanos en cada detalle, ya que encierran en sí mismos los distintos periodos de nuestra historia.

La primera bandera mexicana —la cual tuvo como antecedente el estandarte de la Virgen de Guadalupe que utilizó Hidalgo al inicio de la Independencia y la bandera del Ejército Trigarante— nació a principios del siglo XIX, durante el Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide (1821-1823). Se decretó que los colores serían siempre los mismos: verde, blanco y rojo; y en el centro de la franja blanca ubicada en medio de las otras dos, resaltaría un águila coronada, como representación del imperio.

Desde entonces la bandera habría de sufrir numerosos cambios —superficiales, pues conservaría el águila y los tres colores— a lo largo de los distintos gobiernos. Le quitarían la corona y agregarían la serpiente y los ramos de olivo y de laurel para la primera república federal de 1823 a 1864. Se adoptaría un diseño distinto —con inspiración francesa— para el imperio de Maximiliano de Habsburgo (1864-1867) y habría de cambiar en muchas otras ocasiones durante el proceso de evolución de la república hasta obtener la bandera que izamos con orgullo el día de hoy.

Banderas_Mexicanas

¿Por qué digo, entonces, que la bandera es el símbolo de identidad nacional por excelencia? Porque tiene conciencia histórica y es mestiza, como es mestizo su pueblo. De los indígenas toma al águila, repleta de fuerza violenta, la cual defiende y cuida su nido —o bien, su tierra— como ninguna otra ave; pelea con la serpiente que es símbolo de fertilidad y exalta el poder con el que se levantó el pueblo mexica. De los españoles se suma la conquista del idioma y de la cruz, la mezcla de razas y la continua adaptación entre culturas, por mencionar algunas de sus aportaciones.

Por otro lado, nuestro símbolo patrio no solo es la imagen y representación que nos describe como país, también se han depositado ideales que han buscado definir el rumbo de nuestra nación, estos rumbos han cambiado a través de los años y a pesar de la bandera ha conservado su misma imagen durante muchos años, son los anhelos y los ideales de los mexicanos los que se ven reflejados en ella.

Nuestra bandera puede decir más que su simple representación, es muestra de un trabajo colectivo en nuestra nación, y que posee vida gracias a los mexicanos, por ello, en este día, no solo se conmemora la historia de nuestra bandera sino el resplandor que mantiene gracias a los mexicanos.

Es por estas razones que el 24 de febrero no debe ocupar únicamente un espacio en el calendario o en el plan de estudios de alguna primaria. La historia de México, retratada sutilmente en su bandera, debe aprenderse y amarse. Debe enseñarse con pasión y sobre todo, en conciencia de que se están formando jóvenes con identidad nacional, que amarán a su país y por consecuencia, lo elevarán hasta las nubes.

Frida Fernanda Ahumada Loza

(Edición: Miguel Ángel Soriano Morales)

(Imagen tomada de: http://www.agendasanluis.com)