Guadalajara —junto con su zona metropolitana— es reconocida como la segunda ciudad del país: su importancia histórica, social, política y hasta económica es conocida a nivel internacional. Célebre fortaleza de pensamiento conservador, también se caracteriza por un elemento negativo: la apatía.

La obligación de tomar acciones para vivir mejor —y comunicarlas— es de todos los ciudadanos.

En efecto, el tapatío promedio está típicamente acostumbrado al statu quo; es un ser que se mantiene en la comodidad porque en realidad su situación en general había sido muy cómoda. ¿Qué sentido tiene sobresalir o mejorar las cosas cuando el entorno se encuentra tranquilo?

No obstante, los acontecimientos que se han desarrollado especialmente en los últimos años han modificado ese contexto. Y la pregunta ahora es: en el momento en que surgen conflictos de todo tipo, ¿los ciudadanos tienen las actitudes y aptitudes para enfrentarlos?

Jorge Regalado Santillán, académico de la Universidad de Guadalajara, dice que la “apatía tapatía” es un mito. Sostiene que la ciudad es participativa y cita muchos ejemplos de ello (ignorando curiosamente la rebelión cristera en la década de los veinte), pero en su perspectiva el problema radica en que “la clase dominante ha tenido la capacidad de difundir que la sociedad no participa, y los medios de comunicación responden a esa lógica”(i).

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Ciertamente Guadalajara y la zona metropolitana están altamente polarizadas, lo cual influye seriamente en los movimientos sociales. Sin embargo, la perspectiva del investigador parece errónea, pues asume que el hecho de que se tenga el estereotipo de tapatíos indiferentes es responsabilidad únicamente a la clase alta y los medios; mientras que en realidad la obligación de tomar acciones para vivir mejor —y comunicarlas— es de todos los ciudadanos, sin importar la clase social. Es necesario promover una unión más profunda a pesar de pequeñas —o grandes— diferencias económicas y asegurar que los movimientos sociales sean reales, no simples apariciones mediáticas.

Es hora de desterrar las actitudes victimistas y los sentimientos displicentes, de manera que los ciudadanos realmente tomen en sus manos la dirección de su futuro. Es hora que los tapatíos dejen de ser “apatíos”.

José Francisco Macías Calleja

(Edición: Frida Fernanda Ahumada Loza)

(Imagen de: mex4you.net)

(i) Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades. El mito de la apatía tapatía I. Guadalajara, 2015. http://www.cucsh.udg.mx/noticia/el-mito-de-la-apatia-tapatia-i Fecha de consulta: 17 de febrero de 2016.