El tema de la formación cívica y ética en la educación pública mexicana ha sido durante mucho tiempo un tema de discusión, especialmente por quienes creen que debería mejorarse e intensificarse su enseñanza. Sin embargo, antes de reclamar al gobierno, los mexicanos debemos preguntarnos qué significa el civismo y porqué es importante en la vida nacional y comunitaria.

En este artículo queremos discutir lo que es la esencia del civismo, pues un error del debate público sobre el tema es que se centra en lo accidental, por lo que se estanca y no consigue resultados. En efecto, el civismo incluye mantener limpias las zonas públicas, hacer honores a la bandera, respetar las normas de tránsito, o cumplir con las obligaciones que se tengan frente a la sociedad; pero es claro que el concepto incluye más que esto.

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Para definir lo que es el civismo es necesario preguntarse: ¿por qué consideramos una obligación tirar la basura en su lugar, respetar los símbolos patrios, manejar correctamente, pagar los impuestos y participar democráticamente? Aunque todas las actividades, omisiones y actitudes mencionadas tienen que ver con el hecho de vivir mejor en comunidad (la convivencia pública), éstas tienen fundamentos filosóficos que van más allá del simple pragmatismo e interés personal.

De inicio, el estado existe únicamente en relación a la persona, y para estar a su servicio. Aunque esto ha sido traducido en una actitud contestataria contra las autoridades (la frase popular “el gobierno debería temer a sus ciudadanos”), la realidad es que tiene otra implicación mucho más importante: el estado no puede actuar por sí mismo, sino por medio de las personas concretas. Entusiasmarse pensando que el gobierno debe solucionar todos los problemas de las ciudades como eliminar la pobreza, crear empleos, educar a los niños o limpiar las banquetas frente a las casas es ilógico: el civismo es la virtud de los ciudadanos que implica el celo por los intereses e instituciones de la patria, de la ciudad.

Una sociedad madura sabe que el estado será lo que ella disponga con acciones concretas

Una sociedad madura sabe que el estado será lo que ella disponga con acciones concretas, no con simples “revoluciones” y quejas vacías en las redes sociales. La persona consciente de su responsabilidad social debe utilizar los mecanismos establecidos para servirse del estado y mejorar la ciudad en la que vive. Esto implica tanto que el burócrata cumpla cabalmente con sus labores como que el ciudadano no intente corromperlo. Y si las normas son incorrectas, insuficientes o incoherentes, debe exigir su modificación a fin de conseguir el bien común.

La realidad actual exige que los mexicanos tomen una posición activa hacia los problemas que los aquejan. Si está verdaderamente claro lo que es el civismo y lo que implica, también lo es que no puede achacarse totalmente a los gobiernos y políticos la situación actual, sino a todos los ciudadanos que han olvidado sus responsabilidades. El abandono del civismo no se remonta a las reformas en los programas educativos, sino que tiene un largo pasado. Pues no son estrictamente necesarias las clases de formación cívica y ética para concientizar a las personas sobre sus responsabilidades ante la sociedad y capacitarlas en la forma de cumplirlas.

José Francisco Macías Calleja

(Edición: Grecia Patricia Corral de la Garza)